Que caigan lentos, uno a uno, como sueños que acarician la piel, como secretos de vida que florecen dentro de mí.
Quisiera que me cubras de pétalos y de sus colores naciera el canto de un corazón que crece, de un amor que se hace carne y risa.
Que cada pétalo sea un abrazo, una promesa de ternura infinita, y que mientras mi vientre se llena del milagro de la vida, el mundo entero sepa que aquí hay un jardín de esperanzas, blandas y cálidas, brotando para ti.
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