miércoles, 28 de enero de 2026

¿Qué haces cuando te tratan mal?

Cuando me tratan mal, primero intento detenerme y no reaccionar en automático. No siempre es fácil, porque el maltrato duele y suele despertar enojo, tristeza o ganas de defenderse de inmediato. Pero con el tiempo he aprendido que responder desde la rabia casi nunca me cuida ni mejora la situación. Entonces respiro, observo lo que siento y trato de entender qué me afectó exactamente: ¿fue el tono, las palabras, la intención, o algo que tocó una herida vieja? Darme ese espacio me ayuda a no perderme a mí en la reacción.

Después, si tengo la energía y el contexto lo permite, pongo límites. No desde el ataque, sino desde la claridad. A veces decir “no me hables así” o “eso me hizo sentir mal” es un acto de respeto propio, aunque incomode. Otras veces elijo el silencio y la distancia, porque no todo merece una explicación ni todas las personas están dispuestas a escuchar. Aprender a elegir mis batallas también ha sido una forma de cuidarme: no todo el mundo tiene acceso a mí ni a mi paz.

Finalmente, trato de no cargar con lo que no me corresponde. Que alguien me trate mal habla más de su mundo interno que de mi valor como persona. Recordarme eso es clave para no internalizar el daño. Me apoyo en personas que me tratan con respeto, hago cosas que me devuelven calma y, si es necesario, reflexiono sobre lo ocurrido para crecer sin endurecerme. Porque defenderme no significa volverme fría o cruel, sino aprender a quererme lo suficiente como para no normalizar el maltrato.

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