“Ya llegó Cristo a salvarnos, trayendo luz, esperanza y redención a todos los corazones que creen en Él.”
Esta afirmación nos recuerda que no estamos solos en nuestras luchas. La llegada de Cristo representa la luz que disipa la oscuridad del miedo, del pecado y de la desesperanza. Su amor no excluye ni condena, sino que invita a la conversión, al perdón y a una vida renovada. Creer en Él no es solo aceptar una promesa futura, sino vivir hoy con esperanza, confiando en que incluso en medio del dolor, Dios camina con nosotros y nos ofrece redención y paz verdadera.
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