jueves, 5 de febrero de 2026

Palabras de Jesús: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo”

La puerta representa el corazón o la vida interior de la persona. Jesús no irrumpe a la fuerza: llama. Esto habla del respeto por la libertad humana. Él se acerca, invita, espera.

“Si alguno oye mi voz y abre la puerta”
“Oír” no es solo escuchar con los oídos, sino reconocer, prestar atención y responder. Abrir la puerta significa aceptar su presencia, confiar, dejarlo entrar en la propia vida, con todo lo que eso implica (decisiones, cambios, sanación).

“Entraré a él”
Jesús promete una presencia real y personal, no lejana ni abstracta. No es solo creer ideas, sino una relación viva.

“Y cenaré con él, y él conmigo”
En la cultura bíblica, comer juntos era signo de amistad, comunión e intimidad. Esta imagen expresa una relación cercana, cotidiana y profunda. También evoca la Eucaristía y, para muchos cristianos, la comunión eterna con Dios.

En conjunto, el mensaje es:

Jesús se ofrece a cada persona con paciencia y amor, sin obligar, deseando una relación íntima y transformadora. Él llama constantemente, pero la decisión de abrir la puerta siempre es nuestra.

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