sábado, 22 de noviembre de 2025

Aquellos años de depresión

Aquellos años de depresión - Ana D.  


Mi hija, que en ese entonces era solo una niña, creció sin la figura materna que necesitaba. Fue un tiempo doloroso, no solo para mí, sino también para ella. Sin embargo, en medio de mi tormenta personal, había un faro de luz: mi marido. Él asumió el papel de padre y madre, convirtiéndose en el pilar que sostenía nuestra familia. Su amor y dedicación fueron inquebrantables.

Él se convirtió en el héroe de nuestra historia. Se levantaba cada mañana con una sonrisa, abrazaba a nuestra hija y la guiaba con paciencia y ternura. Mientras yo luchaba por salir de la niebla, él se aseguraba de que nuestra hija nunca sintiera la ausencia de su madre. A pesar de mi dolor, su amor incondicional me recordaba que había esperanza, que había una salida.

Con el tiempo, y gracias a su apoyo, empecé a buscar ayuda. La terapia se convirtió en un espacio donde podía comenzar a sanar. Aprendí a enfrentar mis demonios y a reconstruir mi vida. Cada pequeño paso hacia la recuperación fue un triunfo, y aunque el camino fue largo y difícil, poco a poco fui recuperando mi papel como madre.

La pérdida de mi marido fue devastadora. Su partida dejó un vacío que nunca podrá llenarse, pero su legado vive en mí y en nuestra hija. Ahora, miro a mi hija y veo a una mujer fuerte y feliz con su familia, me siento agradecida por cada momento que tengo con ella. A pesar de los años perdidos, me decidí a ser la madre que siempre debí ser.

Hoy, comparto mi historia no solo como un testimonio de lucha, sino como un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, el amor puede guiarnos hacia la luz. La vida puede ser dura, pero también está llena de oportunidades para renacer. - Ana D.

No hay comentarios:

Publicar un comentario