Querida amiga,
Te escribo esta carta porque sé que a veces el camino se siente demasiado largo, demasiado empinado, demasiado solitario. No estás sola en esa sensación. Todos caminamos por la vida, pero pocas veces nos detenemos a reconocer lo que realmente significa poner un pie delante del otro, día tras día.
Recuerdas cuando aprendiste a caminar de niña. No fue un logro de un solo día. Fue una serie de intentos, caídas, levantadas, y pequeñas victorias. Tus rodillas se llenaron de raspones, pero tu determinación era más fuerte. La vida adulta no es tan diferente. A veces, el camino es suave y soleado; otras veces, está lleno de piedras y la niebla es tan espesa que apenas puedes ver unos pasos adelante. En esos momentos, lo único que importa es el siguiente paso. Solo el siguiente.
Te invito a que hoy, en lugar de mirar hacia el horizonte lejano y abrumarte con la distancia, mires hacia abajo. Mira tus propios pies. Mira cómo te han llevado hasta aquí, a este preciso momento. Han soportado el peso de tus alegrías y tus tristezas, han bailado en momentos de celebración y se han arrastrado en días de cansancio. Son fieles compañeros en este viaje. Confía en ellos.
A veces, caminarás junto a otros. Compartirás el camino, risas, y el peso de las mochilas. Aprende a aceptar esa compañía cuando se presente, y a ofrecerla cuando veas a alguien tambaleándose. Otras veces, el tramo será solo tuyo. No temas a esa soledad. En ella, encontrarás tu propio ritmo, tu propia fuerza, y la voz interior que a menudo se ahoga en el ruido del mundo.
No se trata de llegar primero o de tomar el camino más recto. Se trata de permitirte desviarte, de sentarte a descansar junto a un arroyo cuando lo necesites, de recoger una flor silvestre que te llame la atención. El camino es tuyo. No hay un mapa correcto, solo la brújula de tu corazón.
Así que sigue caminando, querida amiga. Paso a paso. Respira hondo. Siente la tierra bajo tus pies. Cada paso, por pequeño que sea, es un acto de fe en el futuro y un homenaje al camino que ya has recorrido. Eres más fuerte de lo que crees, y este camino, con todas sus curvas y sus subidas, te está llevando exactamente a donde necesitas estar.
Con todo mi apoyo en el viaje,
Una Caminante Más

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