Querida amiga,
Te escribo esta carta porque sé que a veces el camino se siente demasiado largo, demasiado empinado, demasiado solitario. No estás sola en esa sensación. Todos caminamos por la vida, pero pocas veces nos detenemos a reconocer lo que realmente significa poner un pie delante del otro, día tras día.
