Estar cansado no significa que elegiste mal el camino. Significa que lo has caminado de verdad.
El cansancio aparece cuando has insistido, cuando no te rendiste al primer tropiezo, cuando seguiste incluso sin ganas.
Hay un cansancio que no pide abandono, sino pausa.
Descansar no es retroceder; es tomar aire para no romperte.
A veces el problema no es la meta, sino la exigencia de llegar sin fallar, sin dudar, sin sentir. Y nadie camina así mucho tiempo sin agotarse.
Si hoy estás cansado, no te preguntes “¿vale la pena todo esto?”, pregúntate mejor:
¿qué parte de mí necesita cuidado para poder seguir?
El camino no se pierde por detenerse un momento.
Se pierde cuando sigues avanzando ignorándote.
.png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario